INTRODUCCIÓN:

Desde hace muchos años, algunas de las disciplinas que forman la paraciencia, han sido desprestigiadas por carecer de una filosofía predefinida que marcara unas pautas, que si bien no han de ser consideradas como dogmas, sí se hacen necesarias para establecer las bases del rigor científico con el que se deben tratar los temas. Una investigación, sea del tipo que sea, lleva unas pautas de comportamiento y de preparación personal que no pueden ser obviadas ni olvidadas. El Profesor Don Germán de Argumosa,fue el primero en comunicar una línea filosófica única, capaz de proporcionar a las paraciencias el rigor y estatus social y académico que se merecen. En esa misma línea, tras el fallecimiento del profesor, como alumno en las ondas y como pensador, pretendo seguir con modestia el trabajo iniciado por el profesor, porque creo firmemente que es cierto que las paraciencias necesitan la aplicación de la filosofía en su máxima expresión. Un saludo y gracias por visitar mi blog. Espero que se encuentren comodos.

jueves, 13 de enero de 2011

DE LA CAUSA PRIMARIA

El motivo de todo paracientifico que se precie es la llegada al conocimiento de la causa partiendo del fenómeno, y utilizando el vehículo o la inercia del efecto, pero ¿es posible llegar a la causa primaria?. En mi sencilla opinión, ¡no!

Al menos no desde la limitación que posee el conocimiento actual humano. Como tantas veces he sugerido, si nos pidieran imaginarnos un extraterrestre o un ser que no tuviera ningún rasgo humano o animal conocido, nos sería imposible hacerlo porque carecemos de patrones comparativos. El ser humano necesita comparar, tener una base de conocimiento primaria (fundamentos) con la que cotejar los datos, para poder tener una comprensión más plena de las percepciones.

Esta acción comparativa puede llevarnos a las confusiones más comunes llamadas pareidolias, debido a la necesidad del cerebro de buscar explicación o comprensión a todo cuanto percibe, éste establece patrones de comparación utilizando factores conocidos, como es el caso de rostros humanos ante las teleplastias o voces con mensajes humanos en las parafonías, ahí radica, pienso yo, la dificultad de abordar el significado o características presuntamente paranormales de algunas muestras.

El interés por el análisis de la causa primaria nos llevaría a un planetamiento Teológico sumamente importante. Al tener que preguntarnos cual es la causa primaria de nuestro origen, nos iríamos necesariamente restrospectivamente pasando de nuestros padres a nuestros abuelos, tatarabuelos y así sucesivamente hacia atrás hasta los principios de la humanidad, pero aún así no hallaríamos la causa primaria salvo que la establecieramos en una deidad o principio ontológico físico, cuantico y universal.

Aún así la consideración, como causa primaria, de una deidad en el ámbito teológico, y un big bang en el ámbito científico, nos devuelve a la misma pregunta del principio en lo que se nos antoja un bucle paradogico irresoluble de imposible comprensión, es decir; si buscando nuestra causa primaria llegamos a Dios o al Big Bang, siempre tendremos que hacernos la pregunta de ¿cual es la causa primaria de Dios o del Big Bang? y ante esta pregunta, sencillamente tendremos "nada" por respuesta, luego en mi humilde opinión, nunca tendrá solución.

Así pues, es tan dificil para la ciencia dar respuestas sobre la naturaleza del universo en el que nos encontramos, como para la teología dar respuestas sobre el supuesto Dios que nos creó. Nos encontramos que si bien el universo dicese (incomprensiblemente desde mi punto de vista) que es infinito, es decir; carente de final. A través de esta paradoja presentada, es comprensible pensar que no puede tener nunca un principio causal definido por el bucle en el que nos introduce la incomprensión sobre la naturaleza o establecimiento de su causa primaria.

Así pues, concluyo que, con la percepción del desconocimiento de la génesis del todo, tan dificil es dar solución a la existencia divina del Dios de las religiones como la existencia de una creación basada meramente en la física y por tanto en la ciencia.

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